Estaba buscando una disciplina que me dejara ejercitar mi cuerpo, que me apasionara, y sobre todo que me exigiera; estaba en patinaje pero después de un tiempo debí dejarlo contra mi voluntad, así que desde ahí, me quedé a la espera de una nueva pasión aparte de los compromisos académicos y personales…
Cuando tuve mi primer contacto con la piscina como disciplina y no como diversión, cuando escuche las palabras de Ricardo (mi entrenador) ”si vamos a perder, que sea en el agua y si vamos a ganarles que sean en el agua” entendí que lo que quería se había convertido en sueños tangibles, pasiones posibles. El primer partido de polo acuático que ví, lo jugué, NO TENÍA NI IDEA QUE HACER, desde ahí sentí que iba a ser largo aprender, y frustrante por querer ser la mejor, cuando aun daba pataditas de perro en el agua.
La buena energía viene a mí cuando llego a entreno, me convierto en esponja para que ella se incorpore toda en mi, es una magia acuosa que no logro entender como cambia mis ganas, mi pasión, mi felicidad, mi calma… Lo malo era cuando me hablaban de partidos, prefería anotar los goles y las faltas, le huía por un no se que, todos los del equipo me apoyaban diciendo que me ARRIESGARA, me negaba hasta el cansancio y si entraba al agua era con temor. Ya llevo casi 2 años feliz, entrenando y uno de ellos jugando en los partidos y anotando goles.
Con el paso del tiempo, empecé a creer en el riesgo, empecé a perderle respeto, a frecuentarlo poco, porque comprendí que eso me estaba limitando, me estaba afectando en todo no sólo en el deporte, entendí y reafirme mis pensamiento por Luís Fer, quien me regalo unas palabras en el momento que mi vida las necesitaba, que la vida se trata de eso, de los riesgos, de dar y tirarse al agua, de nadar dentro de nosotros, hacer la mejor marca y los mejores goles.
Cuando tuve mi primer contacto con la piscina como disciplina y no como diversión, cuando escuche las palabras de Ricardo (mi entrenador) ”si vamos a perder, que sea en el agua y si vamos a ganarles que sean en el agua” entendí que lo que quería se había convertido en sueños tangibles, pasiones posibles. El primer partido de polo acuático que ví, lo jugué, NO TENÍA NI IDEA QUE HACER, desde ahí sentí que iba a ser largo aprender, y frustrante por querer ser la mejor, cuando aun daba pataditas de perro en el agua.
La buena energía viene a mí cuando llego a entreno, me convierto en esponja para que ella se incorpore toda en mi, es una magia acuosa que no logro entender como cambia mis ganas, mi pasión, mi felicidad, mi calma… Lo malo era cuando me hablaban de partidos, prefería anotar los goles y las faltas, le huía por un no se que, todos los del equipo me apoyaban diciendo que me ARRIESGARA, me negaba hasta el cansancio y si entraba al agua era con temor. Ya llevo casi 2 años feliz, entrenando y uno de ellos jugando en los partidos y anotando goles.
Con el paso del tiempo, empecé a creer en el riesgo, empecé a perderle respeto, a frecuentarlo poco, porque comprendí que eso me estaba limitando, me estaba afectando en todo no sólo en el deporte, entendí y reafirme mis pensamiento por Luís Fer, quien me regalo unas palabras en el momento que mi vida las necesitaba, que la vida se trata de eso, de los riesgos, de dar y tirarse al agua, de nadar dentro de nosotros, hacer la mejor marca y los mejores goles.
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