miércoles, 28 de marzo de 2007

:::...:..:::TOMAR DECISIONES::...:.:...::

Hondaré más de mi higiene personal,
desnudaré nuevamente lo que pasa conmigo…
porque tomar decisiones es una constante,
y tropezar en la vida también.

Tomar decisiones con el ánimo perplejo y con suspenso en las resoluciones de mi vida es una de las debilidades que constantemente me atormentan, porque cuando no estoy segura de algo, vienen a mi cabeza cantidad de imaginaciones; si serán honestas, buenas o malas decisiones, esta situación me pone entre el borde del anden y continuar en la calle llena de otras de ellas.

A veces no se si es preferible escuchar consejos de varias personas a las que se lo pido, o si dejarme guiar por mi instinto y mi racionalidad, a veces mi imaginación vuela tanto que me lleno de historias fantasiosas, y lo peor, me las creo.

Eso si, tengo actitud firme frente a situaciones con las que he aprendido a convivir, y en ellas es mas fácil tomar las riendas de las decisiones finales, pero esa toma de decisiones en el amor o el prospecto de profesional que querré ser, por ejemplo, me da temor, me da miedo embarrarla y tomar la decisión equivocada, pensar que va a ser mi culpa, mi responsabilidad por lo que pueda o no pasar, y lo peor de este cuento es que no sólo me llevo mi futuro por delante sino las personas y/o las situaciones involucradas en la toma decisiones.

Esto es lo que más me ralla la cabeza, me trasnocha, de da vueltas mientras voy de camino hacia algún lugar, pero se que cuando llegue el día de tomar la decisión, la angustia pasará y vendrá otro tiempo para mejorar o seguir construyendo.

Tomar decisiones no es un juego, así que si va a arriesgarse hacerlo, escuche sus pensamientos fantasiosos, un consejo llegado de un corazón leal, una persona que le brinde seguridad, porque la palabra final deja secuelas, deja huellas que a veces puede costar el trabajo, el futuro, el amor y hasta la vida misma.

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