miércoles, 31 de enero de 2007

¡QUE VIVA PASTO, CARAJO!, ¿Y CALI VÉ?

Comencé el año con lo que muchos desean en las 12 uvas y pocos lo logran: viajando, para seguir así hasta el final de éste y los que vienen. Del valle del Cauca a Nariño, a sentir de cerca la “harina” y la carioca (espuma) en los famosos carnavales de blancos y negros (Ene 2 al 6) que se celebran en Pasto; 7 horas de viaje valían la pena para lo que nos esperaba a unos amigos, a mi novio, y a mí.

Todo era sorpresa para mí, desde donde nos íbamos a hospedar hasta que tan bueno era el carnaval, que tanto tenía de cierto aquello que escuché por parte de mis viajeros acompañantes. Pues sí señores, que maravilla, ha pasado ya casi un mes y aun lo halago, y sí se puede, repito en el 2008.

Llegamos a la plaza central, desde donde comenzaba el carnavalito, que son pequeñas comparsas, mientras eso, que la foto, que la pregunta de las gafas mas baratas, (pues eran indispensables para cubrirse de todo lo que tiraban), que buscando el lugar donde nos íbamos hacer para poderlo mirar, de repente llegó gente a echarnos carioca y “harina” que en realidad era cal, yo respondí haciendo lo mismo, aunque con temor pues espere un insulto, como hubiera pasado en mi Cali.

Bastó vivir ese momento para saber lo que se avecinaba, a que tipo de gente me iba a encontrar, como debía ser mi comportamiento, respuesta: menos cohibida ante la diversión sana. Si, todo eso para darme cuenta que las festividades de Pasto y su gente son polares con la feria de mi Cali, al carajo con que Cali es la sucursal del cielo si lo decimos sólo por costumbre, basta ya de dichos pendejos, de que Cali es Cali y lo demás es loma, puede que lo sea, pero a muchos de nosotros los Caleños, se nos olvidó que es el sentido de pertenencia por una ciudad, se nos olvidó el respeto con los eventos culturales y tradicionales.
Todo lo que viví en Pasto, albergaba la felicidad y la dicha que sin embargo, sigue siendo Colombia, pero que lástima reflexionar a partir de una comparación. En los carnavales, los pastusos compartían entre extraños la felicidad de la llegada de los carnavales, no se trataba de desorden, ni de no trabajar, se trataba de disfrutar lo que se exponía, comparsas, representaciones de sus antepasados como la familia castañeda, las aguateras, los panaderos, los cuy, en fin. Todo esto era felicidad, aun después de tantos años del carnaval, cosa contraria que sucede aquí en la feria que entre más tiempo pasa, más fea y aburrida es.

Un sombrerazo de un desconocido habitante Pastuso, un roce en el carnaval con la cal o la carioca, una pintica que viene y va con extraños, dejaba entrever esa facultad de pertenecía por la ciudad, por sus ancestros y sobre todo por la pasión de donde se habita. Entonces mi pregunta es, Si también somos Colombianos, ¿Por qué no asumimos a Cali y sus eventos (La feria de Cali, Dic 25 al 30), festival del Mono Núñez (Junio), o Festival Latinoamericano de danzas folclóricas.) con más pasión y respeto?
*Festivales Colombianos: Revista, Guia de rutas por Colombia, 2007

2 comentarios:

carolina dijo...

que excelente manera de escribir, my interesante... muy veridica con verdades y felicitaciones, real.
te felicito que triunfadora y que viva juana!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Jorge Manrique Grisales dijo...

Buena descripción. Creo que lograste transmitir lo que querías. Revisemos puntuación y extensión de los párrafos